Gran parte del trabajo de Pedro Martínez Marín está inspirado en la naturaleza, su belleza y vulnerabilidad como interrogante frente a las razones por las cuales el ser humano la daña recurrentemente.
Para esta serie, Martinez Marín ha creado un universo ficticio -con reminiscencias de los bodegones clásicos– en donde naturaleza y flores, con sus efímeras existencias son un recordatorio de la brevedad de la vida y la fugacidad de la belleza.