Martínez Marín explora la vida, la muerte, la belleza y la decadencia en su pintura, usando manchas que nos recuerdas a flores como lenguaje visual para reflexionar sobre temas universales, creando un universo ficticio -con reminiscencias de los bodegones clásicos– en donde naturaleza y flores, con sus efímeras existencias son un recordatorio de la brevedad de la vida y la fugacidad de la belleza.
» ¡ Aléjate de tus ficciones de endebles romances; esos velos de falsedad que la locura ha tejido ! Dame el suave rayo de la mirada que el alma respira, o el éxtasis que habita en el primer beso de amor.» (Byron).